La Coctelera

Se llama así porque ha sido utilizado durante años por los militares para realizar prácticas de tiro contra el cerro Matabueyes. Es un camino amplio y muy sencillo, ideal para caminar, correr o montar en bici en primavera. Su longitud es de unos 7 km hasta la Fuente de San Pedro, en la falda del cerro Matabueyes. Lo malo, que no hay ninguna sombra.

Segovia, 1005 metros sobre el nivel del mar.

Nada más salir de Segovia en dirección Sur, después de pasar por debajo de la circunvalación:

La Mujer Muerta, Montón de Trigo, algunos de los picos de Siete Picos y el edificio de la futura estación de tren de alta velocidad (TAV) Madrid- Valladolid en su parada en Segovia. Foto 1

Segovia o lo poco que se ve de ella (por estar asentada en una serie de valles) , una vista más bien fea, pero bueno. Destaca la torre de la catedral. Foto 2

3 de los picos de Siete Picos , Motón de Trigo y la Bola del Mundo (muy pequeñita). Foto 3


Peñalara
. Foto 4

5 minutos después (en bici), llego al cruce con las obras del TAV. El punto en que las vías del tren salen de las entrañas de la montaña, o sea, donde están situadas las bocas de los túneles, aunque ahora no se ven. Foto 6 , Foto 7 , Foto 8
La cinta transportadora que lleva el material extraído. Foto 9

10 min más tarde, cerro Matabueyes y alrededores. Foto 10 , Foto 14

Esquileo de Santillana. Foto 12 , Foto 13 , Foto 21 , Foto 22 , Foto 23 , Foto 24 , Foto 25
Panel informativo 1: Foto 15
Panel informativo 2: Foto 16 , Foto17 , Foto 19 , Foto 20

Transcribo lo que pone en el panel:

Situadas junto al cruce que forman la Cañada Real Soriana Occidental y el cordel de Santillana, se levantan las ruinas del primero y más importante esquileo que existió en Segovia. Conocido como esquileo de Santillana por la antigua venta que aquí había, su construcción a mediados del siglo XVIII constituyó el modelo que se siguió, con pocas variaciones en el resto de los ranchos segovianos.
El edificio fue mandado edificar en 1745 por don Ignacio de Arizcun, Marqués de Iturbieta, quien obtuvo licencia un año antes del rey Felipe V. Dada la proximidad de la venta, aquí no se podían vender vino, grano u otros alimentos, para que no hubiera competencia entre ambos establecimientos. El marqués, como otros nobles madrileños bien relacionados en la corte, poseía más de 40.000 cabezas de ganado ovino trashumante que se esquilaban aquí en su totalidad.
A un lado del gran patio central se hallaban una gran estancia conocida como rancho, que era el lugar donde se esquilaba al ganado. Las ovejas pasaban del esquiladero al rancho a través del bache o sudadero, donde eran apiñadas por el mayoral y los pastores para que con el calor se ablandara la lana y se facilitara el trabajo con las tijeras. Junto al rancho se disponían también las lonjas, donde se almacenaban los vellones antes de ser conducidos a los lavaderos.
Tras ser esquiladas, las ovejas eran conducidas a la peguera donde eran marcadas con un hierro impregnado en pez hirviente para que se pueda seguir distinguiendo cuando el vellón va creciendo. Esta marca permitía identificar al propietario de cada animal con el fin de devolverlo a su dueño y poder hacer cuentas.
Durante el mes de mayo, cuando se registraba la mayor actividad, vivían en el esquileo más de trescientas personas. Para satisfacer las necesidades de una plantilla tan grande, al otro ¿laso? del patio central, frente al esquiladero y las lonjas, se disponían la cocina, la panadería, el refectorio y el gran dormitorio. Cuatro fuentes abastecían de agua el lugar. El piso superior lo ocupaban la residencia de los señores, quienes se desplazaban hasta aquí para pasar el mes de mayo, supervisando personalmente el desarrollo de los trabajos.
En la segunda mitad del siglo XIX, con el fin de la Mesta y la decadencia de la trashumancia, este esquileo, como casi todos los edificios que se construyeron en su época para la manufactura de la lana, quedó abocado a usos secundarios que, sin embargo, hicieron que se mantuviera en pie. Adquirido por el Estado, fue subastado en la Segunda República, pasando su propiedad a la familia Perteguer. Tras ser usado durante años como encerradero, la titularidad volvió a ser pública. Abandonado y utilizado como cantera, se fue convirtiendo poco a poco en la ruina que hoy contemplamos.

Un poco más adelante, otro panel informativo; este sobre el camino de Santiago.

Foto 28 , Foto 27

Aquí comienza la subida. Este panel está a unos 150 metros de la fuente de San Pedro y un poco más de La Cruz de la Gallega, desde donde continuaré otro día.

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