La Coctelera

Investigadores del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humano reúnen, tras excavar una cavidad cercana a Segovia, una colección de 400 fósiles animales del Pleistoceno Superior

Varios restos humanos han aparecido en un cubil de hienas ocupado hace 100.000 años por carnívoros de esa especie. El hallazgo ha tenido lugar durante el transcurso de una excavación realizada por científicos del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humano y dirigida por la paleontóloga Nohemí Sala y la arqueóloga Milagros Algaba. El descubrimiento se localiza en una cavidad cercana a la ciudad de Segovia, ya bautizada como “cueva de la Zarzamora”, y de la que las responsables de la investigación prefieren no situar con exactitud hasta que la Junta de Castilla y León proceda a su cerramiento.

La excavación, desarrollada durante el pasado mes de septiembre, permitió hallar “un par de dientes, un fragmento de pelvis y costillas” en un yacimiento paleontológico utilizado a inicios del Pleistoceno Superior, hace aproximadamente 100.000 años, por hienas. Estos carnívoros capturaban presas que luego llevaban a sus guaridas, donde procedían a su consumo, dando lugar a abundantes concentraciones de huesos. Aunque la coincidencia en un mismo lugar de restos humanos y otros de diferentes especies animales invita a pensar que ambos son coetáneos, tal hipótesis es considerada por Algaba como “arriesgada” hasta que los trabajos de laboratorio no determinen la datación. “Posiblemente, los restos humanos sean de enterramientos posteriores, pero todavía es pronto para afirmarlo”, apuntó Sala, que reveló que los investigadores utilizarán diversas técnicas, como el Carbono 14 y la racemización de aminoácidos, para descubrir la antigüedad de los hallazgos.


La arqueóloga Milagros Algaba, trabajando en una pequeña cata en la cueva de la Zarzamora

Los investigadores del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humano (integrado por Universidad Complutense de Madrid e Instituto de Salud Carlos III) han hallado alrededor de 400 restos fósiles en la “cueva de la Zarzamora”, colección capaz de configurar una lista faunística “muy amplia”, donde aparece, además de hiena, rinoceronte de estepa, uro (bóvido salvaje ya desaparecido, de mayor tamaño a los actuales toros) y dos especies de caballo (Equus caballus y Equus hydruntinus).

La presencia de varias especies de caballos es “una buena noticia” para las investigadoras, que tenían entre los objetivos de la excavación encontrar fósiles de équidos para intentar dibujar, gracias a su ADN, su linaje genético. “Buscamos el momento en que comenzó la domesticación de los caballos”, resumió Sala.

Acabada la campaña, y tras constatar “el tremendo potencial del yacimiento”, Sala ha anunciado su intención de solicitar a la Junta un nuevo permiso para continuar los trabajos en 2009.

Guillermo Herrero
EL ADELANTADO DE SEGOVIA

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